El día que le hicieron la Pregunta Gelatinosa a Hugo Chávez

Hay gente (si es que se le puede decir así) que va por la vida pensando que Hugo Chávez era un Humanista, un hombre extraordinario con un proyecto, que hizo grandes cosas y luego vino Nicolás y lo echó todo a perder.

Hugo Chávez era un sujeto con una gran habilidad de manejo de la palabra. Daba discursos sin leer, podía hablar de forma espontánea y natural por horas. Tenía un gran poder de convencimiento y sobre todo era muy difícil argumentar cualquier cosa con él.

Si un periodista le hacía una pregunta inteligente, este daba una respuesta elaborada. Utilizaba argumentos que parecían tan sólidos que era muy difícil percibir que estaba manipulando la situación. Tenía una habilidad innata para mentir y endulzar a la audiencia.

Hasta que un día, la periodista Andreína Flores, más que una pregunta, le hizo “la” pregunta:

La diferencia entre los votos obtenidos por su partido, el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), y los que ha logrado la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) es de apenas 100.000. Y es difícil de entender que habiendo obtenido casi el mismo número de votos, la oposición haya alcanzado 37 escaños menos que el PSUV.

¿Me pregunto si se estaría confirmando la tesis que la oposición sostiene, de que la redistribución de los circuitos electorales se hizo con la intención de favorecer al PSUV o que quizá el voto del PSUV vale por dos…?“.

¿Qué le respondió Hugo Chávez?

Nada. No supo que responderle y arremetió contra ella.

La acusó de no conocer la Constitución, de pertenecer a un medio que difunde mentiras.  Dijo que no prestaba atención y formulaba “preguntas gelatinosas que no tienen fundamentación lógica”.

Dijo que vivía en la Luna. Chávez intentaba responder, así como otra veces. Estaba escudriñando en su mente buscando algún argumento para convencernos a todos. Cambiaba papeles de un lado a otro. Se retorcía en su silla, agarraba un lápiz o invitaba a la periodista, a tomarse el café que le acababan de servir. Daba mas vueltas que un perro para echarse.

Pero no lograba encontrar una respuesta… y al final decidió tirar por lo alto. Acusó a quienes formulan esas preguntas de obedecer a oscuros intereses desestabilizadores, que “lo que buscan es quitarle el petróleo a Venezuela para entregárselo a los yanquis”.  

Pero nunca respondió.

Tal vez porque no había forma de hacerlo. Con la ley anterior y estos mismos resultados, el PSUV y la MUD hubiesen empatado a 80 diputados. Pero él reformó la ley de tal forma que en las zonas más adversas a su gestión, un diputado valga menos votos que en aquellas donde el chavismo estaba bien consolidado.

El resultado : una victoria de 98 a 65 con el mismo número de votos.

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